Macri: debut y caída del nuevo cachorro del imperio


MACRI MERCOSUR

Ángel Bravo

En medio de los días festivos de fin de año, llegó la noticia del regalo navideño que le hiciera Delcy Rodríguez, canciller de Venezuela, a Mauricio Macri, presidente de Argentina, en la 49º Cumbre de Jefes y Jefas de Estado del Mercosur en Asunción, Paraguay el 21 de diciembre.

Ni la carne asada ni los juegos artificiales impidieron que el mundo se enterara de los malos momentos que tuvo que pasar el nuevo aspirante a perrito faldero del imperio. Macri arribó a Asunción creyendo que llegaba a La Bombonera y que las tendría todas consigo. La perorata que traía era la misma que repitió en campaña: solicitar al Mercosur una sanción y una posterior suspensión en el bloque a Venezuela por violaciones a los derechos humanos. En conferencia de prensa expresó: “Las denuncias son claras, contundentes, no son un invento. Lo que está pasando en Venezuela no tiene que ver con el compromiso democrático de todos los argentinos”.

Desubicado y jugando de valiente, en plena Cumbre el tipejo dijo: “Quiero pedir la pronta liberación de los presos políticos en Venezuela”. Era el mismo estribillo escuchado desde que el comandante Hugo Chávez llegó a Miraflores.

Para minar la Revolución Bolivariana, la orden dada por Washington a sus peones impresentables, como Álvaro Uribe, Jorge Quiroga, Alán García, Alberto Lacalle, Sebastián Piñera, Felipe González (es extensa la fauna), fue repetir la falacia que en Venezuela se violan derechos humanos. Como buenos discípulos del imperio, aprendieron el injerencismo. Cómico: cuando estuvieron en el poder, defendieron los intereses de las oligarquías y vulneraron derechos de los más empobrecidos, y, hoy no exigen nada a los gobiernos de sus países, pero son prestos para entrometerse en asuntos de otras naciones.

¿Alguna vez Mauricio Macri ha pedido justicia para los familiares de los cientos de torturados, desaparecidos y asesinados por la dictadura argentina? ¿Qué autoridad moral tiene para hablar sobre violación de derechos humanos en otros países? ¿Quién es Macri para venir a pedirle nada a Venezuela? El aprendiz de presidente está desorientado, cree que lo han nombrado dirigente de alguna barra brava.

Vino recién a cuentas, cuando la Canciller de Venezuela intervino; serena, coherente y contundente le hizo ver estrellitas al pobre (no eran precisamente juegos pirotécnicos navideños). Quienes saben interpretar el lenguaje de gestos, dicen que el presidente argentino sudó frio cuando escuchó las palabras de Rodríguez.

No debe ser nada grato inaugurarse en una Cumbre de Jefes y Jefas de Estado como presidente reciente electo en su país, llegar moviendo la colita, eructar como le ordena Washington, y salir sopapeado. Macri miró espantado a la Canciller, cuando ésta le increpó que, no se puede hablar de derechos humanos, cuando se defiende a una horda de terroristas encabezados por Leopoldo López, que incendiaron escuelas, universidades, centros de alimentación y provocaron la muerte de 43 personas.

Como suele suceder en un kindergarten, sólo faltó que Rodríguez le preguntara ¿entiendes o quieres que te lo dibuje? Tuvo que mostrarle fotos de los actos violentos de la pandilla que defiende.

Mientras los gobiernos progresistas en América Latina trabajan por construir sociedades más justas, el amo del mundo prepara y promociona a sus nuevos lacayos. Macri es un ejemplo de lo que en todos estos años el imperio se ha preocupado de crear; él es uno de sus cachorros, que quiere mostrarse rabioso, en un escenario latinoamericano donde las oligarquías nativas y los intereses del norte sintieron perder terreno en los últimos lustros.

Así como Macri personifica a los sectores anti latinoamericanos, identificados con la opresión, el terror, la violencia, los desaparecidos, la tortura y la muerte, Dalcy Rodríguez encarna a los pueblos latinoamericanos que resisten, luchan y construyen sociedades más humanas y más justas. En las palabras de Rodríguez retumbaron las voces de quienes anhelan justicia.

Tremenda lección para quienes como Macri creen, que porque ‘ganan’ una elección, los pueblos se resignarán a transformar la historia.

El debut del nuevo cachorro fue un gran fracaso; ahora tendrá que rivalizar con Uribe, para ver quién hace las mayores bufonadas, en el afán de buscar exclusividad, para ser el más mimado del imperio.

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